La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días tuvo
su fundación en el Libro de Mormón. El relato increíble de como
fue traducido de las planchas de oro por José Smith ha sido un
punto central del proselitismo Mormón. Pero hoy, después de
pasar muchos años desde que el Libro de Mormón supuestamente
restauró las verdades fundamentales del cristianismo, ¿creen
todavía los líderes mormones lo que el libro afirma
doctrinalmente?
El Libro de Mormón y la doctrina mormona de hoy
Por ejemplo, el Libro de Mormón enseña:
- que hay un solo Dios,
- que este Dios es espíritu, y
- que es "inmutable [no cambia] de eternidad en eternidad" (véase Alma 11:26-31; 2 Nefi 31:21; Mormón 9:9-11, 19; Moroni 7:22; 8:18)
Pero, al contrario, la doctrina mormona de hoy día enseña:
- que hay tres dioses, distintos y separados quienes se encargan
de nuestro planeta,
- que dos de ellos tienen cuerpos y una vez fueron hombres,
- y que ganaron el derecho de ser dioses por medio de obediencia fiel al evangelio mormón.
Los mormones también creen que hay millones de millones de estos
dioses, cada cual ganó la deidad y formó de materia tierras
sobre las cuales reinan. Los fieles hombres mormones esperan
llegar a ser dioses, y anhelan fabricar y poblar sus propios
mundos con la cooperación de sus esposas.
José Smith, el que dictó originalmente las palabras del Libro de
Mormón, luego rechazó la enseñanza de que Dios es "inmutable de
eternidad en eternidad" (Moroni 8:18). Al final de su vida
anunció lo siguiente: "Hemos imaginado y supuesto que Dios fue
Dios por todas las eternidades. Voy a refutar esa idea . . . en
un tiempo fue hombre como nosotros" (Enseñanzas del Profeta José
Smith, págs. 427,428).
Los dioses mormones de hoy, entonces, son plurales, no son
espíritu, y no son inmutables como enseña el Libro de Mormón.
Además, el Libro de Mormón insiste que todos los hombres deben
volver a nacer, "sí, nacer de Dios, ser cambiados de su estado
carnal y caído. . . y así llegan a ser nuevas criaturas; y a
menos que hagan esto, de ningún modo pueden heredar el reino de
Dios" (Mosiah 27:25-26). También proclama que hay que haber "nacido
espiritualmente de Dios . . . [y] experimentado este gran cambio
en vuestros corazones" (Alma 5:14, énfasis añadido). En
contraste, el mormonismo moderno insiste que el bautismo en agua
es indispensable para poder nacer de nuevo. José Smith dijo: "Muchos
dicen que el bautismo no es esencial para la salvación; pero
esta clase de enseñanza pone los cimientos de su condenación," y
José Fielding Smith escribió, "Sin bautismo no hay salvación" (Enseñanzas
del Profeta José Smith, pág. 447; Doctrinas de Salvación, Tomo
II, pág. 151). No obstante, en el Libro de Mormón, el bautismo
no es necesario para los niños ni para los gentiles ("aquellos
que están sin ley") porque "para tal, el bautismo de nada sirve"
(Moroni 8:11-13; 20-22).
También, el Libro de Mormón declara que sólo hay dos destinos
para la humanidad: felicidad eterna o miseria eterna. Él que
muere rechazando a Jesucristo recibirá aflicción eterna, y no
tendrá otra oportunidad de arrepentirse. Tal persona será "echado
en el fuego, de donde nunca más puede volver" y los que niegan
el poder de Dios "tendrán que ir al lugar preparado para ellos,
sí, un lago de fuego y azufre, que es tormento sin fin" (3 Nefi
27:11-17; 2 Nefi 28:23; Mosíah 3:24-27; Alma 34:32-35). En
contraste, hoy el mormonismo cree que casi todas las personas
disfrutarán algún grado de gloria, y que hasta los que han
muerto podrán ser rescatados de la "prisión espiritual" cuando
los que todavía viven efectúan bautismos vicarios por ellos.
Así es que las doctrinas principales del mormonismo de hoy
tienen poco que ver con las enseñanzas del Libro de Mormón.
Otros cambios doctrinales importantes que requieren discusión
tienen que ver con la naturaleza de Dios, la oración, la
poligamia, la autoridad, etc., pero el espacio no nos permite
hacerlo aquí.*
¿Un producto del siglo xix?
Aunque el liderato mormón presta poca atención a la teología del
Libro de Mormón, los eruditos de la fe han tratado de usar la
arqueología americana para dar al libro la apariencia de que
proviene de la antigüedad. Sus esfuerzos han sido tan celosos
que el Instituto Smithsonian tuvo que publicar una carta en la
que niega haber usado el Libro de Mormón como guía para su obra
arqueológica.
Aunque los mormones han intentado establecer el Libro de Mormón
como una producción antigua, sus esfuerzos han sido
contrarrestados por un aumento de evidencia indicando que el
libro es en realidad una obra ficticia producida en el siglo
XIX. Dos estudios en particular apoyan la conclusión de que el
Libro de Mormón es de origen humano.
Descubrimientos de una autoridad general
El primero de estos estudios consiste de dos manuscritos
compuestos cerca del año 1922 por la Autoridad General mormona y
defensor de las doctrinas mormonas, Brigham H. Roberts. Es
sorprendente encontrar este defensor de la fe mormona argüir
inexorablemente que José Smith bien pudo haber escrito el Libro
de Mormón él mismo. Sólo recientemente ha permitido la familia
de Roberts una inspección seria de estos dos manuscritos, los
cuales han estado en su posesión desde la muerte de Roberts en
el año 1933. Ahora han sido publicados en un libro titulado Studies of the Book of Mormon
(Estudios del Libro de Mormón),
editado por el profesor mormón Brigham D. Madsen (publicado por
University of Illinois Press, 1985, y por Signature Books,
1992).
Roberts plantea cuatro puntos principales en su estudio de 375
páginas. En su primer manuscrito, "Book of Mormon Difficulties"
("Dificultades en el Libro de Mormón") él observa que los
relatos del libro acerca de los Americanos antiguos no
concuerdan con lo que sabemos de ellos a través de
investigaciones científicas recientes. El Libro de Mormón los
representa como personas con una cultura al nivel de la Edad de
Hierro, mientras que la arqueología ha demostrado que cuando el
hombre blanco llegó, estas personas habían avanzado solamente al
nivel de la Edad de Piedra, quizás un poco pulida (Studies, págs.
107-112).
B. H. Roberts encontró que la situación se complicó aún más por
la declaración del Libro de Mormón de que los colonizadores
originales llegaron al Nuevo Mundo cuando éste no tenía
habitantes. Los jareditas fueron "a aquella parte donde ningún
hombre jamás había estado" (Eter 2:5) y luego pelearon entre sí
hasta extinguirse. Roberts hace el siguiente comentario: "cuando
los jareditas vinieron a las Américas, el relato en el Libro de
Mormón acerca de su llegada, siempre supone que no había otros
habitantes en toda aquella tierra." (Studies, pág. 117)
De la misma manera, los nefitas, los cuales llegaron al Nuevo
Mundo después de la destrucción de los jareditas, entraron a una
tierra que otras naciones no conocían (2 Nefi 1:8). Pero, como
la fecha de esta llegada está puesta cerca del año 600 antes de
Jesucristo, esto no da suficiente tiempo para el desarrollo de
los 169 familias de idiomas que existen en el Nuevo Mundo, cada
uno de ellos con varios dialectos. Roberts tuvo que confesar que
él no tenía respuestas para tales discrepancias. "Los escritores
recientes, aceptados, y de autoridad," dice Roberts, "no nos
dejan, tal como lo veo en el momento presente, ninguna base de
reclamo o defensa — los nuevos conocimientos parecen estar en
contra de nosotros" (Studies, pág. 143). La arqueología, hasta
hoy día, no ha descubierto nada que niegue sus conclusiones.
Habiendo demostrado que el Libro de Mormón no concuerda con los
conocimientos científicos más recientes, Roberts demuestra en su
segundo manuscrito, "A Book of Mormon Study" ("Un Estudio del
Libro de Mormón") que el libro está de acuerdo con el "conocimiento
común" acerca de los indígenas americanos al principio del siglo
XIX. Esta concordancia incluye hasta las ideas erróneas de que
los indígenas descendieron de las "Tribus Perdidas" de Israel, y
que habían disfrutado, una vez, de un alto nivel de civilización.
Todas estas ideas habían sido bien compendiadas en un libro
escrito por el reverendo Ethan Smith. Aquella obra, View of the
Hebrews (Panorama de los Hebreos), un libro muy popular, se
publicó en su segunda edición ampliada, cinco años antes de la
publicación del Libro de Mormón. Además, se publicó en el mismo
pequeño pueblo donde vivía Oliverio Cowdery. Cowdery era primo
de José Smith y el asistente que le ayudó a publicar el Libro de
Mormón. En un análisis que cubre más que 150 páginas, Roberts
demostró que el libro de Ethan Smith contenía prácticamente "el
plan inicial del Libro de Mormón" (Studies, pág. 161).
Ambos libros dan a entender que los nativos de América fueron
hebreos quienes viajaron del viejo mundo hasta aquí. Ambos
afirman que una parte del grupo se separó de los demás, y
degeneró hasta llegar a un estado salvaje. Esta porción salvaje
destruyó completamente los que eran civilizados después de unas
guerras largas y terribles. Ambos libros atribuyen al grupo
civilizado una cultura de la Edad de Hierro. Ambos representan a
estos colonizadores del Nuevo Mundo como personas que una vez
tuvieron un "libro de Dios," un entendimiento del evangelio, y
una figura mesiánica quien les visitó. Ambos libros consideran
que las profecías identificaron a los gentiles americanos como
los que predicarían el evangelio a los indígenas, los cuales son
el remanente de los hebreos americanos de la antigüedad. Rob-
erts, en manera inquietante, preguntó con relación a estas y
otras semejanzas que encontró, "¿Puede ser que tan numerosos y
asombrosos puntos de semejanza sean simplemente coincidencia?"
(Studies, pág. 242). En su tercer punto principal, Roberts
establece el hecho (usando exclusivamente fuentes mormonas) de
que José Smith tenía en sí suficientes poderes imaginativos para
poder producir el Libro de Mormón. Él describe la capacidad
creativa de José Smith como "tan fuerte y variada como la de
Shakespeare y tan inexplicable como la del bardo inglés"
(Studies, pág. 244).
Roberts concluye su caso en favor de un origen humano del Libro
de Mormón con una discusión de 115 páginas acerca de los errores
que fueron producto de la mente creativa, aunque no entrenada,
de José Smith. Roberts señala la imposibilidad de que Lehi,
acompañado de mujeres y niños, pudiera haber viajado a pie en
tres días, desde Jerusalén hasta la ribera del Mar Rojo, una
distancia de 283 kilómetros. Él también menciona que al llegar a
América, una tierra "apartada de las demás naciones," ellos
encuentran animales ya domesticados — "tanto la vaca como el
buey [bueyes son toros que han sido castrados], y el asno, y el
caballo, y la cabra, y la cabra montés" (1 Nefi 18:25). Roberts
encuentra una repetición chapucera de las mismas tramas en las
que sólo se cambia el personaje principal. Él ha notado también
que el Libro de Mormón trata de sobrepasar los milagros de la
Biblia y a veces nos presenta unas escenas de batalla increíbles.
En una ocasión, 2.060 jóvenes pelearon en guerras por más de
trece años y ninguno murió (Alma 56-58 y véase Studies, pág.
272). Esto hace que Roberts pregunte: ¿Es todo esto historia
seria . . . o es la fantasía de una mente inmadura, inconsciente
de que pone a prueba la credulidad humana cuando pide que los
hombres acepten su narrativa como historia solemne? (Studies, pág. 283)
La respuesta parece ser obvia. Roberts también nos indica que
las descripciones de los desvanecimientos y la caída en desmayos
religiosos que se encuentran en el Libro de Mormón, eran muy
típicos del fervor religioso de la época de José Smith. En este
punto termina el manuscrito de Roberts, pero, no antes de
habernos hecho conscientes de que el Libro de Mormón depende
mucho de la cultura de su día para su contenido y estilo.
La Biblia plagiada
Pisándole los talones al análisis de Roberts existe un estudio
de H. Michael Marquardt que demuestra a través de una firme
evidencia que la Biblia fue usada en la composición del Libro de
Mormón.
Marquardt nos muestra que la porción del Libro de Mormón que
supuestamente fue escrita durante el período del Antiguo
Testamento está llena de frases y citas del Nuevo Testamento,
versión King James (él proporciona una lista de 200 ejemplos).
Hasta las "profecías" que aparecen en la porción que corresponde
al Antiguo Testamento muchas veces son dadas con los términos
del Nuevo Testamento que acompañan su realización.
Por ejemplo, la predicción acerca de Juan el Bautista habla de
que él prepararía el camino para el Señor, "uno más poderoso que
yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado" (1
Nefi 10:8 / Lucas 3:16; Juan 1:27). En manera similar
encontramos que habrá "un redil y un pastor" (1 Nefi 22:25 /
Juan 10:16) y "una fe y un bautismo" (Mosíah 18:21 / Efesios
4:5).
También encontramos que la vida y el ministerio de Alma en el
período antiguo del Libro de Mormón es prácticamente una copia
de la vida del Apóstol Pablo. Hasta se encuentran expresiones
típicas del apóstol Pablo en la boca de Alma. Por ejemplo: "fe,
esperanza y caridad" (Alma 7:24 / 1 Corintios 13:13), "el poder
de Cristo para salvar" (Alma 15:6 / Romanos 1:16), "sin Dios en
el mundo" (Alma 41:11 / Efesios 2:12), etc.
Discordia bíblica
Creyentes en el Libro de Mormón han tratado de explicar estos
anacronismos diciendo que al hacerse la traducción, cuando Smith
encontraba una frase que se parecía mucho a una de la Biblia, él
simplemente utilizó la frase conocida de la Biblia. Pero esta
explicación no responde al hecho de que no solamente es
utilizada la frase del Nuevo Testamento, sino que en muchos
casos es adoptada y a veces ampliada la interpretación del Nuevo
Testa- mento referente al Antiguo Testamento.
Por ejemplo, la interpretación en el Nuevo Testamento de
Melquisedec como un tipo del Hijo de Dios (Hebreos 6:20-7:17) es
usada y ampliada en la porción del Libro de Mormón que
corresponde al Antiguo Testamento. Este pasaje en Alma 13 habla
de un orden completo de sacerdotes "según el orden de su Hijo,"
y añade una explicación acerca del porqué Melquisedec es llamado
"príncipe de paz" (Alma 13:17-19). De esta manera, material del
Nuevo Testamento ha llegado a ser parte integral del texto del
Libro de Mormón. Conceptos del Nuevo Testamento, y no tan
solamente frases ocasionales, han sido transportados a la parte
del Libro de Mormón que corresponde al tiempo del Antiguo
Testamento. El resultado es que en el Libro de Mormón no hay un
desarrollo gradual de doctrina como se encuentra en la Biblia.
El evangelio del cristianismo se conoce, por completo, tan
temprano como en la construcción de la torre de Babel.
Además, el Libro de Mormón, a veces, comete torpezas en su uso
de material bíblico. La paráfrasis de las palabras de Moisés (Deuteronomio
18:15, 18) empleada por el apóstol Pedro en Hechos 3:22 es
equivocadamente citada como si éstas fueran las palabras de
Moisés. Así se cita a Pedro cientos de años antes de que el
libro de Hechos fuera escrito y Pedro dijera estas palabras. De
la misma manera, las palabras de Malaquías 4:1 aparecen en 1
Nefi 22:15 más que cien años antes de que Malaquías las
escribiera.
En la segunda parte de su estudio, Marquardt llama la atención a
otro material contemporáneo que fue introducido en el Libro de
Mormón. Un sentido de patriotismo americano al igual que una
agitación en contra de los masónicos (cosa que surgió cerca de
la casa de Smith en 1827) son temas reflejados en el libro.
Más revelador todavía, son los acontecimientos de la vida de
Smith que fueron añadidos a esta obra. La visita de Martín
Harris a los profesores de Nueva York para comprobar la
capacidad de Smith como traductor, aparece en el Libro de Mormón
después de que Martín regresara del viaje. Smith añadió hasta
una "profecía" acerca de sí mismo en la cual él sería llamado a
ser traductor del registro mormón (2 Nefi 3:11-15). Que fácil es
hacer "profecías" después de que el hecho haya acontecido.
El golpe final
Tal vez lo más dañino de todo es la manera en la que el Libro de
Mormón confunde el Viejo Pacto y el Nuevo Pacto representados en
la Biblia. El Libro de Mormón recalca que antes de la venida de
Cristo los fieles guardaban la ley de Moisés (2 Nefi 5:10;
25:23-25; Alma 30:3), pero también establecieron iglesias,
enseñaron y practicaron el bautismo cristiano, y estaban
enterados de las doctrinas y los hechos del Nuevo Testamento (ej.
2 Nefi 9:23; Mosíah 18:17). El desarrollo gradual de temas
teológicos tan evidentes en la Biblia no existen en absoluto en
el Libro de Mormón. En la Biblia, el Viejo Pacto es quitado para
establecer el Nuevo (Hebreos 10:9). El Libro de Mormón rompe
este modelo divino y entremezcla los pactos y sus ordenanzas. El
libro también añade lenguaje e ideas del despertar religioso
Protestante comunes en los días de Smith. Todo esto hace que el
Libro de Mormón parezca "más claro" que la Biblia, para alguien
que sepa poco de las Sagradas Escrituras de Dios.
Sin embargo, una investigación cuidadosa de este libro, cuya
teología ha sido mayormente descartada por la iglesia mormona,
revela que en verdad es una obra literaria ficticia. Por medio
de lo que ha sido copiado de la Biblia y de otras fuentes
contemporáneas, y por su imitación del estilo de lenguaje
encontrado en la Biblia versión King James, el Libro de Mormón
fue diseñado para atraer a las personas religiosas de su día.
Pero, una cuidadosa evaluación demuestra claramente que en
ningún sentido puede ser considerado una auténtica revelación de
Dios.


