Evidencia Extraordinaria — Capítulo 2

Evidencia Extraordinaria — Capítulo 2

Porque se puede confiar en Jesús y la Biblia
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Actuando en base de la evidencia

Primer paso: Comprenda que Dios le ama y desea que sepa que hay sólo un Dios. Este único Dios creó el universo y es Señor sobre todo.

"En el principio, creó Dios los cielos y la tierra." (Génesis 1.1) "...antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí." (Isaías 43.10b).

¡Dios nunca era hombre, y ningún hombre nunca será Dios! Siendo el Dios eterno llegó a ser el Dios-hombre Jesús, para morir por nosotros, pero por toda la eternidad era, es y será Dios, nunca será sólo hombre.

Dios no llegó a ser Dios, ni progresó a convertirse en un Dios. Dios siempre era Dios. (La Biblia menciona dioses falsos, o sea la idea que existiera tales ‘dioses’. Pero creer que otros dioses realmente existen es politeísmo pagano, no es el cristianismo.)

Es muy claro que no hay ahora, y nunca habrá, ningún otro Dios en esta planeta ni en ninguna otra planeta. Para siempre hay un solo Dios. Los hombres no pueden llegar a ser dioses – ninguno lo ha hecho, ninguno lo hará.

"...Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí," (Isaías 46.9b). "...entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. (Isaías 43.10b).

Segundo paso: Comprenda que hay un Salvador, Jesucristo, quien es Dios eterno.

"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. (Isaías 9.6).

Dentro de la naturaleza del único Dios verdadero hay tres distinciones o Personas: Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo. Siendo que repetidamente se hace referencia a Jesús como Dios, tenemos que aceptarlo como Dios. En la Biblia la palabra "Verbo" es otro nombre para Jesús en Su capacidad de comunicar el mensaje de Dios a los hombres. (Juan 1.14). "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." (Juan 1.1). Aquí "el principio" significa sencillamente "desde antes de existir el tiempo". Tal como Dios era Dios desde antes de existir el tiempo, así ¡Jesucristo era Dios desde antes de existir el tiempo! Cristo no ganó, obtuvo, ni progresó para ser Dios. Cristo siempre era Dios (Miqueas 5.2).

Dios prohibió para siempre la adoración a cualquier otro ser. (Éxodo 34.14), sin embargo Jesús aceptó adoración como Dios después de su resurrección: "He aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron." (Mateo 28.9). No es de admirarse que Tomás exclamara, "¡Señor mío, y Dios mío!" (Juan 20.28).

Tercer paso: Comprenda que el problema de pecado es por nuestra naturaleza pecaminosa.

Un árbol manzano es un manzano aun antes de dar manzanas. Da manzanas porque es un manzano.

Tal como recoger el fruto de un manzano no cambia la naturaleza del árbol (sigue siendo manzano), así que deshacerse de algunos pecados no cambia nuestra naturaleza pecaminosa.

Así que, pecamos por tener una naturaleza pecaminosa. Todos somos "por naturaleza hijos de ira," (Efesios 2.3). Un manzano es un manzano por naturaleza, si da una manzana o miles de manzanas.

Así es con el pecador. Un pecado o mil pecados no es el asunto básico. El asunto es, todos tenemos la naturaleza pecaminosa que necesita ser cambiada. Recoger manzanas de un manzano no cambia la naturaleza del árbol. Así que, ¡deshacerse de algunos pecados no cambia nuestra naturaleza!

"...Os es necesario nacer de nuevo." (Juan 3.7). Juan 1.12 nos dice como: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."

No somos por naturaleza hijos de Dios. Tenemos que recibir a Cristo para llegar a ser hijos de Dios.

Somos pecadores por naturaleza y decisión. El pecado es el fruto de nuestra naturaleza pecaminosa, de cada pecador individual. El pecado significa que "cada cual se apartó por su camino." (Isaías 53.6). El pecado significa que nos consideremos el gerente, jefe, señor y dios de nuestra propia vida. Es una vida egocéntrica en vez de una vida Cristocéntrica.

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2.8,9). "...no hay justo, ni aun uno." (Romanos 3.10b).

"Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino creen en Aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia." (Romanos 4.4,5).

La salvación no es por obras, es un regalo. El camino anunciado por Dios para la salvación es por medio de recibir a Cristo y confiar únicamente en Él para salvarnos. "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." (Romanos 6.23).

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2.8,9).

¿Cuántas buenas obras puede hacer un hombre muerto? Siendo hombres naturales todos estamos, "muertos en nuestros delitos y pecados." (Efesios 2.1).

No podemos hacernos "dignos" de la gracia de Dios. La salvación es un don gratis para el indigno, para el que no lo merezca, como somos todos. Cristo murió por los impíos (Romanos 5:6).

Un perro no ladra para llegar a ser un perro. Ladra porque ya es perro. Su ladrido ayuda a demostrar el hecho. De la misma manera, no hacemos buenas obras para llegar a ser cristianos (ser salvos). Hacemos buenas obras después de ser salvos (llegar a ser cristianos) para demostrar el hecho que hemos sido salvados.

La Palabra de Dios declara que antes de la salvación, "... todas nuestras justicias son como trapo de inmundicia..."(Isaías 64.6b). Todos tenemos la naturaleza pecaminosa. Somos pecadores por naturaleza y por decisión. "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios." (Romanos 3.23). Esto quiere decir que todos somos pecadores perdidos. Además, ¿cuántas buenas obras puede hacer un hombre muerto? Como hombres naturales todos estamos "... muertos en vuestros delitos y pecados." (Efesios 2.1b).

Aunque la salvación no es por obras, la verdadera salvación siempre produce una vida cambiada que se manifiesta a través de buenas obras. Cristo entra por una invitación personal como Señor y Salvador para cambiar nuestra vida, y vivir Su vida a través de nosotros.

Las buenas nuevas son. "La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado." (1 Juan 1.7).

Cuarto paso: Comprenda que ya es la hora de decidir. Nada se decide después de la muerte.

"He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación." (2 Corintios 6.2b).

No hay tal cosa como salvación general para todos los hombres por la muerte de Cristo, sino hay salvación para cada individuo que confía en Cristo. "...el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él." (Juan 3.36b). Todos los hombres resucitarán, pero la resurrección de los incrédulos será para condenación, no para salvación (Juan 5.29, Apocalipsis 19.3-6).

"Él que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis 20.15). No hay ninguna referencia en la Biblia a que alguien se salvó después de su muerte. Hoy es el día de la salvación.

"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. (Mateo 7.13,14).

Según la Palabra de Dios, la vasta multitud de gente está en el camino al infierno y a la resurrección de condenación (Juan 5.29) y seguirán allí a menos que personalmente inviten a Cristo entrar a su vida como Señor y Salvador. Con la muerte termina toda esperanza para los perdidos.

A causa de nuestra naturaleza pecaminosa todos los humanos somos pecadores, tanto por lo que somos como por lo que hacemos. Por eso Jesús dijo, "... Os es necesario nacer de nuevo." (Juan 3.7).

Supongamos que un cerdo intentara llegar a ser una oveja actuando como oveja. Supongamos que vistiera de lana de oveja, comiera alimento para ovejas y aprendiera a balar como oveja. ¿Cambiaría todo eso su naturaleza de cerdo y lo convertiría en oveja? ¿Importaría ya si fuera ‘bueno’ o ‘malo’ según las normas para cerdos? Así es cuando alguien intenta actuar como un cristiano para llegar a ser un cristiano. Para ser cristiano tiene que ocurrir un milagro – el nuevo nacimiento. Necesitaría un milagro de Dios, un nuevo nacimiento, para que un cerdo llegara a ser una oveja, así se necesita un milagro de Dios para que un pecador llegue a ser un hijo de Dios, un cristiano.

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." (Juan 1.12).

Quinto paso: Comprenda el plan de la salvación. Sólo Jesús puede limpiarnos de pecado y cambiar nuestra naturaleza.

Jesús "llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero." (1 Pedro 2.24).

No sólo llevó el pecado de Adán, sino nuestros pecados personales. Por esto murió en la cruz por nosotros, derramó Su sangre por nosotros, para pagar la deuda de nuestros pecados.

Necesitamos que nos limpie del pecado y que nos dé una nueva naturaleza para poder llegar a ser cristianos. Jesús tomó nuestro lugar y derramó Su sangre para limpiarnos de pecado. Ninguna cantidad de ‘buenas obras’ podría lavar ni un pecado ni cambiar nuestra naturaleza. "Tal como soy sin otro reclamo que derramaste Tu sangre para mí."

¡Buenas Nuevas! ¡La salvación es instantánea! En el momento que nos arrepentimos, volteemos hacia Jesús alejándonos de nuestros pecados, Él nos salva. Cristo respondió al ladrón en la cruz (no bautizado, sin buenas obras que presentar) reconociendo su fe: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso." (Lucas 23.43b). (Pablo usa las palabras ‘Cielo’ y ‘ Paraíso’ como sinónimos.) Jesús dio salvación a una mujer pecadora al instante que mostraba su fe: Tu fe te ha salvado, ve en paz." Lucas 7.50. Jesús reconoció la fe del publicano: "...éste descendió a su casa justificado antes que el otro." Lucas 18.14.

Saulo, el homicidio, fue cambiado a Pablo, el apóstol, en un encuentro vital con el Cristo vivo. La salvación incluye aceptar a Jesucristo tanto como nuestro Señor (nuestro jefe a quien obedeceremos) y Salvador. Esto involucra el corazón como el centro de nuestros afectos. Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." (Romanos 10.9).

Así nos convertimos de nuestros pecados, de nuestro yo, de nuestro camino, al camino de Dios. Cuando clamamos al Señor Jesús con fe y arrepentimiento, Él entra en nuestra vida, nos limpia de pecado, nos convierte en hijos de Dios por medio del nuevo nacimiento y nos da el regalo de la salvación, junto con la nueva vida abundante y eterna. El Cielo llega a ser nuestro hogar seguro y Su paz llena nuestro ser.

No hay nada mágico en lo que decimos al clamar al Señor. Sin embargo, él que clama a Él de corazón, decidido a confiar en Cristo será escuchado. Dios responderá y le salvará. ¡Lo ha prometido!

La salvación es sencilla. "...todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." (Romanos 10.13). Tenemos que invocar personalmente a Jesús a salvarnos. Por fe le recibimos en nuestra vida. Haciéndolo así, Él nos salvará. De otra manera no sería fiel a Su Palabra. Habiendo prometido salvarnos, si no nos salvara sería mentiroso. Pero, sí, salva a los que invoquen el nombre del Señor. Si Jesús nos amó lo suficiente para morir en una agonía sangrienta para salvarnos, ¿se negará a recibirnos cuando le llamamos? ¡Por supuesto que no!

¡Recuerde: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros!"! (Romanos 5.8) Dios nos ama, y quiere que nos acerquemos a Cristo tal como estamos. Dios le ama y desea que usted se salva. ¿Le gustaría recibir a Jesús como su Señor y Salvador ahora mismo? Sencilla y sinceramente ore, con todo el corazón, la siguiente oración o expresarle en sus propias palabras su deseo de aceptar el sacrificio de Cristo.

"Señor Jesucristo, entra en mi corazón y mi vida. Límpiame de todo pecado por medio de Tu sangre derramada. Conviérteme en un hijo de Dios. Dame el regalo de la vida eterna, y hazme saber que soy salvo, ahora y para siempre. Ahora le recibo como mi propio Señor y Salvador personal. Pongo toda mi confianza sólo en ti para mi salvación. Amén."

¿Le salvó? Según Romanos 10.13 tenía que salvarle si usted le invocó con fe, "... todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo."

La certeza de la salvación... ¡Usted puede saber que es salvo, no sólo por sus sentimientos, sino porque la Palabra de Dios lo dice! Aprenda de memoria Juan 3.36: "Él que cree en el Hijo tiene vida eterna." ¿Qué tiene ya según la Palabra de Dios? ¿Adónde iría si muriera en este instante, según la Palabra de Dios?

Si usted sabe que Jesús le ha salvado, según Su Palabra, dele las gracias por salvarle.

"Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios." (1 Juan 5.13).

Para ayudarle a afirmarse en esta decisión definitiva, tal vez quisiera firmar su nombre y poner la fecha a la siguiente afirmación.

Hoy he recibido a Jesucristo como mi Señor y Salvador. Por fe acepto Su promesa de perdonar mis pecados y darme la vida eterna.

Firmado:

Fecha:

Habiendo decidido creer en Cristo, sin tomar en cuenta sus emociones, Él le hará comprender Su presencia, le ayudará a dar pasos de fe basado en Su fidelidad en cumplir con Su Palabra de salvarle.

Espero que el siguiente relato le ayuda a comprender que la salvación no depende de nuestras emociones en el momento.

Tres hombres entran en un ascensor que va al tercer piso donde todos ellos desean ir. Uno está riendo, uno está llorando y el tercero no muestra ninguna emoción. Los tres salen en el tercer piso porque su llegada no tiene nada que ver con sus emociones. Ellos creyeron que el ascensor les llevaría al tercer piso, actuaron según esa creencia entrando en el ascensor. Así es como uno confía en Cristo, con o sin emociones.

La realidad de su salvación se verá en su decisión de obedecer y seguir a Jesucristo "... Él que me ama, mi palabra guardará..."(Juan 14.23). Hacer obras para la salvación muestra desconfianza en la suficiencia de Jesucristo de salvarnos. Sin embargo, la verdadera salvación, la verdadera fe, siempre produce buenas obras. "¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?" (Santiago 2.20).

¡Un manzano no tiene que producir manzanas para llegar a ser un manzano! Las manzanas son productos del árbol y prueban que es un manzano. Así, las buenas obras nunca producen un cristiano, meramente prueban que es cristiano. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5.17).

Primero tenemos que tener la salvación para poder demostrarla, tal como tenemos que tener un carro antes de hacerlo funcionar. Verdaderos cristianos producen buenas obras.

Confíe en Cristo para la victoria, agradézcale, camine por fe, y Él le dará la victoria en su vida diaria.

En el siguiente capítulo presentaremos y explicaremos la ayuda que Dios provee para los creyentes en Cristo.

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Traducido por Grace de Polo

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