Introducción
Puede ser que muchos que leen este libro no tengan conocimiento del mensaje básico de la Biblia. Por este motivo, incluimos un resumen muy breve del plan de Dios para la humanidad como está registrado en la Biblia, la fuente del mensaje de Dios. Estos hechos bíblicos junto con el capítulo dos de este libro pueden capacitar el lector para tomar una decisión inteligente de recibir personalmente al Señor Jesucristo.
La Biblia enseña que en el principio Dios creó los cielos y la tierra... Él creó toda cosa que tiene vida...En el día que creó el hombre, lo hizo en la imagen y semejanza de Dios. Creó el hombre y la mujer y los bendijo. Entonces Dios vio todo lo que Él había hecho y dijo que era muy bueno.
Sin embargo, la historia bíblica nos explica que ese primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva, fueron tentados por el ángel caído, Satanás, y escogieron desobedecer a Dios. Por medio de este pecado ellos cayeron de su estado original de inocencia y se acortó la comunión que habían disfrutado con Dios. Murieron espiritualmente; la muerte física les llegó más tarde.
Todo cambió en ese momento. Su caída afectó toda la raza humana. La naturaleza pecaminosa reemplazó la inocencia anterior del hombre, y toda la creación fue colocada bajo el juicio de Dios.
Sin embargo, aunque la raza humana estaba ahora alejada de su Creador, Dios en Su amor hizo una provisión para la redención del hombre del poder de pecado y muerte a través de Su Hijo, Cristo Jesús. El plan de Dios, como va desarrollando a través de las Escrituras, involucró la preparación de un pueblo especial a través del cual Él reveló Su Palabra de manera que podemos conocer el camino verdadero. A Su tiempo Dios envió Su Hijo, el Mesías, a morir en nuestro lugar por nuestros pecados y a pagar la pena impuesta por la perfecta justicia de Dios. Hace dos mil años Jesucristo fue crucificado, murió y fue sepultado. Su sangre vertida en la cruz era el precio pagado por el pecado y los pecados de la humanidad. Su resurrección demostró que no era solo hombre, sino Dios que había encarnado como hombre.
Las Escrituras afirman que la salvación es un regalo dado a los que aceptan la muerte de Cristo como la provisión completa para su perdón y reconciliación con Dios. Cristo nos ha asegurado que Él vendrá otra vez para llevar a los suyos. Los que lo han recibido por fe vivirán con Cristo para siempre y los que lo rechacen serán separados para castigo eterno.
Tal vez el lector cuestiona si la Biblia es lo que afirma ser, la Palabra revelada de Dios. Si es así, por favor lea el capítulo uno con cuidado. Allí se presenta evidencia convincente de la confiabilidad de la Biblia.
Capítulo 1
Evidencia convincente
"La Biblia tiene que ser el mensaje de (1) buenos hombres o
ángeles, (2) hombres malos o demonios, o (3) Dios.
(1) No pudo ser un mensaje de hombres buenos ni de ángeles,
porque ellos no pudieron escribir un libro con mentiras. Y
sería mentira repetir continuamente, ‘Palabra de Jehová’ si
fueron sus propias ideas.
(2) No pudo ser un invento de hombres malos o demonios,
porque ellos no harían un libro que nos manda cumplir con
nuestros deberes, que prohibe el pecado y condena a sus
almas al infierno para toda la eternidad.
(3) Por eso llego a la conclusión: la Biblia tiene que haber
sido dado por inspiración divina." (Charles Wesley)
Sospecho que todos nosotros hemos inventado una ‘Biblia’
como guía de nuestra conducta, si nos damos cuenta o no. La
‘Biblia’ que guiaba mi vida personal era una colección
arbitraria de mi propia sabiduría y la de otras. Estas
fuentes – libros, científicos famosos, sicólogos, profesores
y mis propias conclusiones – con frecuencia eran dadas a
error, especulativas, no confiables. Todas las fuentes para
mi ‘Biblia’ estaban regados de errores y opiniones parciales.
Mi ‘Biblia’ no me contestaba mis preguntas sobre el origen y
propósito de la vida del hombre y su destino. Si así es en
la vida de otros también, mi corazón clama por estos
viajeros en el camino de la vida. Con el amor de quien ahora
es mi Salvador, pregunto, ¿Así es su ‘Biblia’? ¿Las fuentes
en que confía están libres de errores? ¿Está basada su
fuente en conocimiento permanente y absoluto? ¿Arriesgará su
vida, su destino eterno, en especulaciones u opiniones?
Estimado lector, usted y yo sabemos que esto no es la medida
de la verdad.
Por contraste, la Biblia del cristiano es la Palabra de Dios
– segura, infalible y probada en mil batallas.
La Biblia se proclama ser La Palabra de Dios. Hay por lo
menos 3,800 frases como "Así dice el Señor," "La Palabra
del Señor vino a mí," y otras que expresan esta verdad.
2 Timoteo 3.16, por ejemplo, nos dice que, "Toda la
Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia".
Considere unos aspectos claves en que la Biblia da evidencia
ser de confianza. Cada una de estas pruebas es impresionante,
mas en conjunto proveen evidencia firme de su autoridad como
la Palabra revelada de Dios.
Unidad
Imagine cuarenta hombres, separados en el tiempo por varios
siglos, de muchas distintas culturas, pueblos, ciudades y
ambientes. Imagine que están trabajando independientemente
en una estatua de Jesús. Cada uno debe trabajar en una parte
específica de la estatua: uno, un dedo del pie; uno, una
oreja; otro, el cuello; otro, la barbilla; otro, una pierna;
todavía otro, el hombro, etc. Después de cientos de años,
todas estas partes talladas son traídas a un lugar para
ensamblarlas. Sería increíble que todos encajen
perfectamente para formar una estatua hermosa de Jesús. ¿Por
coincidencia? ¡Imposible! Sería posible solamente se fuera
supervisado por un Ser supremo, Dios.
Sin embargo esto es exactamente lo que tenemos en la
escritura de la Biblia. ¡Unos cuarenta escritores,
trabajando sobre un período de casi 1,600 años, escribiendo
sesenta y seis libros, produjeron un libro absolutamente
coordinado que nos da el retrato de una Persona perfecta –
el Señor Jesucristo!
La arqueología
Se han excavado más que 25,000 sitios que verifican la
existencia de ciudades, reyes, reinos, eventos, autoridades,
etc., que demuestran la exactitud y la autenticidad de
millares de referencias bíblicas. El arqueólogo Nelson
Glueck ha dicho, "Se puede afirmar categóricamente que
ningún descubrimiento arqueológico ha puesto en tela de
juicio una referencia bíblica."
¡Fantástico!...en un libro que tiene miles de años!
Siendo que podemos confiar en la Biblia por las cosas que
vemos, sabemos que podemos confiar en la Biblia por las
cosas que no podemos ver.
La ciencia
Aunque los escépticos han insistido que la Biblia contiene
errores científicos, nunca han podido probar ninguno. No es
así con ningún otro libro antiguo. De hecho, en muchos casos
se han probado que la ‘ciencia’ estaba equivocada y la
Biblia tenía razón. Los libros de texto científicos son
cambiados constantemente y dentro de muy pocos años se
contradicen entre sí. La Biblia nunca ha cambiado los
conceptos expresados. Los idiomas cambian. El mensaje no.
Habla en términos correctos cuando toca a temas científicos.
Por ejemplo, en el tiempo cuando la mayoría de la gente
pensaron que la Tierra era chata, aún en el tiempo de Colón
en 1492, la Biblia decía en Isaías 40.22, "Él está
sentado sobre el círculo de la Tierra..." La palabra
usada para ‘círculo’ es la palabra hebrea que significa
‘redondez’ o ‘esfera’. En otras palabras, la Biblia reveló
que la Tierra era una esfera unos 2,200 años antes de que el
hombre se diera cuenta, aunque Marco Polo había dado algunos
pasos en esa dirección unos pocos siglos antes de Colón. ¡Mas
Isaías escribió unos 700 años a.C.!
¿Cómo lo sabía Isaías? ¡Dios le dio el mensaje!
Los judíos
Deuteronomio 28.25,26 nos cuenta del sufrimiento y
esparcimiento futuro de los judíos, y Deuteronomio 30.1-6
añada a esta profecía, que había indicada que los judíos
serían esparcidos entre todas las naciones, que llegaría el
día en que serían juntados nuevamente en su tierra. Estas
profecías fueron dadas siglos antes de su cumplimiento. Sin
embargo Dios había dado profecías muy literales en cuanto a
la herencia de la tierra de Palestina a Abraham y a los
judíos. Levítico 26.31-33, escrito más o menos 1,400 años
a.C. añade a esta profecía, y también lo hace Ezequiel
36.33-35 y Ezequiel 37. Lucas 21.23,24 reafirma estas
profecías. También se predijo que Jerusalén sería hollado
por los gentiles lo cual se cumplió en 70 d.C..
De estas y otras escrituras vamos a dar un breve resumen de
lo que la Palabra de Dios dice del futuro de los judíos. (1)
Esparcimiento mundial entre todas las naciones. (2) Terrible
persecución y sufrimiento. (3) Otras naciones más fuertes
alrededor de ellos serían destruidas, pero los judíos nunca
perderían su identidad. Siempre sobreviviría un remanente.
(4) Algún día regresarían a su propia tierra y
restablecerían su nación.
Ahora considera estos hechos bien conocidos. Los judíos
fueron rodeados por pueblos formidables y dados a la guerra,
algunos de ellos más numeroso y más poderosos que los judíos.
Los Hititas, Cananitas, Filisteos, Edomitas, etc. Estimado
amigo, ¿cuándo era la última vez que se encontró con un
hitita? ¿Un filisteo? Ellos pasaron de la escena hace siglos.
¡Pero los judíos permanecen en escena! Fueron perseguidos
horriblemente, seis millones murieron en el horrendo
holocausto de Hitler. Por 2,500 años no tuvieron
independencia política, y por casi 2,000 años (desde la
caída de Jerusalén en 70 d.C. hasta 1948) no tuvieron
territorio propio. Fueron esparcidos mundialmente, pero no
fueron asimilados por los anglos, sajones, godos ni
visigodos. Ni fueron exterminados como muchos otros. ¡Milagrosamente
retienen su identidad hasta el día de hoy! En Hungría, hay
judíos húngaros, y hay judíos americanos, judíos rusos,
judíos ingleses, judíos polacos, etc. Ninguna otra nación
jamás volvió a la vida después de haber sido tan perseguida
y desalojada, pero ¡Dios predijo que los judíos volverían!
¡Lo hicieron! Es otra prueba que la Biblia es la Palabra de
Dios.
Individuos como Increase Mather vieron esta verdad en la
Biblia y predicaron que los judíos regresarían a Palestina y
establecerían su propia nación nuevamente. ¡Él predicó en
1669!, como informa Hal Lindsey en The Late Great Planet
Earth. Esto no es adaptar los hechos de un evento
histórico a algunas generalidades indefinidas. ¡Es el
cumplimiento preciso de la profecía que los creyentes en
Dios han estado esperando desde hace siglos! ¡Repentinamente,
ocurrió! Durante y después de la Segunda Guerra Mundial, los
judíos empezaron a regresar a Palestina, huyendo de la
persecución en Alemania, Europa y Rusia. (Anteriormente la
población judía de Palestina había bajado a unas 10,000
personas). Se unieron con ellos judíos de alrededor del
mundo, algunos desde la América. ¡Imagínalo! ¿Por qué? Este
impulso de regresar al ‘terruño’, después de 2,000 años no
era porque creyeron en la profecía bíblica. Sin embargo, el
regreso de los judíos a Palestina era el cumplimiento exacto
de lo que Dios había dicho que sucedería. Los británicos,
responsables de Palestina en ese tiempo, sacaron sus buques
de guerra, pero no sabían qué hacer con hombres, mujeres y
niños desarmados y viajando en buques mercantes. Finalmente,
dejaron a los judíos entrar. ¡Milagro de milagros,
declararon que eran una nación el 14 de mayo, 1948! Con
enormes poderes en su contra, fueron atacados a la semana
por las fuerzas armadas de sus vecinos. Los enemigos tenían
muchos más soldados, pero los judíos sobrevivieron y
vencieron. Sobrevivieron otra vez cuando fueron atacados en
1967 y en los años ’70. Los árabes habían controlado a
Jerusalén, pero ahora esa ciudad también está bajo el
control de los judíos. (Véase Lucas 21.24.) ¡La Palabra de
Dios siempre se cumple!
Se necesitaría más fe para creer que todo esto ocurrió
por coincidencia, que creer que Dios nos dio Su Palabra, la
Biblia.
Jesucristo – la Palabra viva de Dios
"...y el Verbo era Dios." Juan 1.1
"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros."
Juan 1.14
La Biblia afirma que Jesucristo es el Hijo de Dios. La
Biblia también afirma que el Hijo mismo es Dios, quien tomó
sobre Sí mismo la carne humana, y visitó a la Tierra en una
misión dramática de rescate para salvarnos del pecado, la
muerte y el infierno. En Isaías 9.6, por ejemplo, dice,
"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el
principado sobre su hombro; y se llamará su nombre
Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de
paz."
1 Timoteo 3.16 dice, E indiscutiblemente, grande es el
misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne,
justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado
a los gentiles, "creído en el mundo, recibido arriba en
gloria. La Biblia habla de la segunda venida de Jesús
como "la esperanza bienaventurada y la manifestación
gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo," en
Tito 2.13.
Jesús mismo afirmó que era uno con Dios. El que me ha
visto a mí, ha visto al Padre; (Juan 14.9). A Jesús
también se le llama el Creador, la Resurrección y la Vida,
el Alfa y la Omega. Él tiene los nombres, atributos y
títulos de Dios. El apóstol Tomás le reconoció como su Señor
y su Dios (Juan 20.28). Jesús fue adorado como Dios. Hizo
milagros que sólo Dios pudiera hacer.
Como escribió C.S.Lewis, "Un hombre que fuera solamente
hombre y dijera el tipo de cosas que Jesús dijo no sería un
gran maestro moral. Él sería o un lunático – al mismo nivel
con el hombre que proclama ser un huevo escalfado – o en
cambio el mismo Diablo. Es necesario decidir. O este Hombre
era, y es, el Hijo de Dios, o era un loco o algo peor. Lo
puede encerrar como un loco, puede escupirlo y matarlo como
un demonio, o puede usted caer a Sus pies y llamarle Señor y
Dios. Pero no entremos en tonterías diciendo que sólo era un
gran maestro moralizador. No nos ha dado esa opción. No tuvo
intención de limitarse a enseñar la moralidad."
Considere el milagro de la vida de Jesús
Nunca nació un hombre como este Hombre. Cumpliendo la
profecía dada aproximadamente setecientos años antes de Su
nacimiento, Él nació en la ciudad anunciado, de la tribu
anunciado y de la raza anunciada (Miqueas 5.2). Nació de una
virgen (Isaías 7.14), en el momento exacto que las
Escrituras predijeron que nacería (Daniel 9.25,26).
Nunca vivió un hombre como este Hombre. La vida
entera de Cristo fue profetizada en detalle: Su nacimiento,
propósito, vida, ministerio, aun la manera en que moriría, y
Su resurrección. Él vivía una vida perfecta como ningún otro
ha podido hacer. Todas las buenas características combinadas
de todos los hombres grandes que han vivido, no pudieron
hacer un Jesús. Él, y solamente Él, era perfecto, sin pecado.
Él pidió a los que le odiaron que identificaran un pecado
que había cometido, pero no pudieron.
Ningún otro hombre pudo decir, "Yo soy..." Él dijo
que es ‘la puerta’ (Juan 10.9), y ‘el camino, la
verdad, y la vida’ (Juan 14.6), el único camino para
llegar al Cielo, al Padre. La Biblia lo reconoce como Dios
encarnado, "El Verbo era Dios.", "Y aquel Verbo fue hecho
carne, y habitó entre nosotros," (Juan 1.1, 14). Siendo
Dios, viviendo entre los hombres pudo perdonar los pecados,
"Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados."
(Mateo 9.2); y aceptó la adoración como Dios, "Y cuando
le vieron, le adoraron." (Mateo 28.17).
Ningún otro hombre murió como murió este Hombre. Como
la Biblia predijo centenares de años antes del hecho, Jesús
murió traspasado en una cruz. Este método de castigo fue
desconocido todavía cuando la profecía fue dada (Salmo
22.16). Más de 300 predicciones fueron cumplidas en Su
nacimiento, vida, muerte y resurrección; y unos treinta de
ellas se realizaron en el mismo día en que fue crucificado.
Entre las profecías cumplidas en el día de Su muerte
encontramos: sería traspasado, herido, maltratado, que le
darían vinagre a beber, que soldados jugarían para su ropa,
que Él moriría entre transgresores, que aun así sería
sepultado en la tumba de un rico, y que ni uno de Sus huesos
sería quebrantado. Increíblemente, cada predicción se
cumplió a pie de la letra. Como ha demostrado el Dr. Pedro
Stone en su libro dinámico ‘Science Speaks’, todo esto es
evidencia poderosa, irrefutable. Al usar sólo ocho profecías
detalladas acerca de Jesús, muestra que la posibilidad de
cumplirlas en un hombre por puro coincidencia tiene más o
menos la misma probabilidad matemática como cubrir el estado
de Texas con setenta centímetros de dólares de plata entre
los cuales hay uno marcado, para pedir a una persona con los
ojos vendados encontrar la moneda marcada en el primer
intento.
Ningún otro hombre murió con el propósito que tuvo Jesús.
Como expresa claramente tanto el Antiguo como el Nuevo
Testamento, Jesús vino para morir por nosotros, para tomar
nuestro lugar, para derramar Su sangre en la cruz por
nosotros. A través de Sus lágrimas y Su dolor en la cruz,
Jesús dijo, "Padre, perdónalos," (Lucas 23.34). Nadie, nunca,
nos amó así, y si no podemos confiar en Jesús, quien murió
por nosotros, ¿en quién podemos confiar?
Ningún otro hombre jamás se levantó de entre los muertos,
venciendo la muerte. Los fundadores de las religiones:
Buda, Confucio, Mahoma, todos están muertos, sus cuerpos
hacia tiempo se pudrieron. Sólo Jesucristo se levantó de la
tumba. Sólo Jesús tuvo el poder sobre la muerte. ¡Su tumba
está vacía!
Argumentos de los que no quieren creer en la Resurrección
Consideren brevemente las respuestas que algunos de los
hombres más inteligentes del mundo dan a los que intentan
negar la resurrección.
"Los discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron..."
La verdad es que los principales sacerdotes y ancianos
sobornaron a los soldados para que dijeran que los
discípulos robaron el cuerpo mientras que los soldados
estaban durmiendo (Mateo 28.11-15). ¡Los discípulos
asustados se habían huido de los horrores de la cruz! ¿Desafiarían
ellos a todo el poder de Roma para un cuerpo muerto? ¿Todos
los soldados hubieran quedado dormidos simultáneamente
sabiendo que sus mismas vidas estarían en peligro si esto
ocurriera de verdad? ¿Cómo pudieron los discípulos haber
pasado entre ellos y movido la roca enorme que sellaba la
tumba sin despertar a los soldados? Además, ¿si los soldados
habían estado dormidos, cómo pudieron saber que los
discípulos robaron el cuerpo?
"Los soldados llevaron el cuerpo," dicen otros. ¿Por
qué? ¿Para arriesgar sus vidas? ¡Absurdo! Estos
atormentadores y perseguidores de los cristianos podrían
haber destruido el cristianismo y las afirmaciones de los
discípulos acerca de la resurrección de Cristo con
sencillamente hacer aparecer el cuerpo – si lo tuvieran por
haberlo robado. Y, ¿si fuera verdad, por qué mentirían los
discípulos acerca de la resurrección y arriesgar sus vidas
por algo que nunca ocurrió?
Otros dicen: "Jesús se desmayó, fue puesto en la tumba
con vida, revivió, empujó a la piedra y salió." Jesús
fue matado, atravesado por lanza que rasgó Su corazón de
manera que salió sangre y agua. Los soldados ni aun
rompieron Sus piernas, como hicieron con los dos ladrones,
porque ya estaba muerto. Así que, Jesús, siendo mortalmente
herido, desangrado, solo, sin ninguna atención médica por
tres días dentro de una tumba, ¿Cómo pudo tener vida? ¿Cómo
pudo caminar sobre los pies traspasados por los clavos, o
remover una roca enorme con las manos heridas y salir
tambaleando al pasar por entre los soldados sin perturbarles?
¿Cómo sería posible que José de Arimatea, quien envolvió a
Jesús en una tela limpia, no notara que el cuerpo estaba con
vida? (Nicodemo y José de Arimatea envolvieron el cuerpo de
Jesús en lienzos con más de cuarenta kilos de especias, que
tendía a endurecerse, haciendo que un escape seria imposible.
(Juan 19.38-42). Se necesitaría más fe para creer que Jesús
se desmayo que creer la pura verdad: ¡Jesús se levantó
milagrosamente de entre los muertos!
Todavía otros dicen: "Los discípulos sufrieron de
alucinaciones: tenía tantas ganas de ver a Jesús que
tuvieron una visión de Él." En ese caso los soldados
deben haber tenido alucinaciones también. De otra manera, ¿cómo
se puede explicar los ángeles y la tumba vacía? El
hecho existe: ¡el cuerpo de Jesucristo no estaba! Además de
eso, imagine quinientas personas teniendo la misma
alucinación al mismo tiempo en pleno día, tal como se
describe la escena en 1 Corintios 15.6. Cuando la gente
tiene la tendencia a alucinaciones, esas usualmente aumentan
en intensidad y frecuencia, pero ocurrió el opuesto cuando
Jesucristo ascendió al Cielo después de aparecer a Sus
discípulos. El hecho es que los discípulos vieron al Cristo
resucitado, y fueron a contar las buenas nuevas a los demás.
Fueron libertados de dudas y temor de la muerte y
regocijaron en sufrir vergüenza y aun muerte por Jesucristo.
¡Lo único que puede explicar este cambio dramático en su
vida era la convicción de la resurrección de su Señor!
Otras especulaciones que intentan destruir la fe en la
resurrección de nuestro Señor son vanos, necios y sin
fundamento. Por ejemplo, un caso de identificación
equivocada, que el cuerpo se esfumó en gas, o que los
discípulos se equivocaron de tumba. Son tan ridículas que no
es necesario refutarlas.
Vamos a considerar cuidadosamente algunos hechos más en
cuanto a la resurrección. No se puede negar que Jesucristo
estaba muerto. El centurión romano era un experto en cuanto
a la muerte. Se llegaba a ser centurión no sólo por valentía
en la batalla, sino también por eficacia en matar al enemigo
y por tener astucia, no dejarse engañar. Una de sus tareas,
como ha señalado mi amigo-abogado-pastor, Dr. Bob Topartzer,
era comprobar los muertos después de una batalla para
asegurar que estaban realmente muertos, o sólo fingiendo la
muerte. En Marcos 15.44, Pilato, reconociendo esta habilidad,
preguntó al centurión acerca de hace cuánto tiempo había
muerto Jesús. El centurión había examinado a Jesús. Él sabía
que Jesús estaba muerto. Los soldados sabían que Jesús
estaba muerto. Ni le rompieron sus piernas. (Sin saberlo,
ellos cumplieron con la profecía: "Él guarda todos sus
huesos; ni uno de ellos será quebrantado." (Salmo
34.20). Recuerde, como ya señalamos previamente, un soldado
había traspasado su costado con una lanza, entrando en la
cavidad del corazón, de donde sangre y agua salieron. Los
discípulos sabían que Él estaba muerto. Ellos lo habían
escuchado decir que moriría y se levantaría, y el horror de
Su muerte fue causa de desesperación por su parte. Las
mujeres, incluyendo la madre de Jesús, sabían que Él estaba
muerto. Más tarde trajeron especias para embalsamar el
cuerpo. Pilato sabía que Él estaba muerto, como lo sabían
las autoridades religiosas de los judíos. Ellos habían
pedido que la tumba sea sellada. José de Arimatea sabía que
estaba muerto, como lo sabía Nicodemo. Ellos son los que
tomaron el cuerpo y lo envolvió en lino con cuarenta libras
de especias y lo colocaron en la tumba de José. Jesús estaba
muerto.
No se puede negar que Jesucristo fue sepultado en la tumba
de un hombre rico, José de Arimatea. José sabía que Jesús
fue sepultado – era su tumba. Nicodemo lo sabía. Él ayudó a
José de Arimatea sepultar a Jesús. Las mujeres lo sabían
(Marcos 15.47). Ellas estaban observando su entierro. Los
soldados lo sabían. Su vida pendía de que el cuerpo del
Señor quedara en la tumba. Sólo un inocente podría pensar
que ellos no comprobaron el estado del cuerpo antes de
sellar la tumba. Jesús fue sepultado.
Todo esto nos deja sólo una alternativa. La resurrección. La
resurrección corporal del Señor Jesucristo. ¡La tumba estaba
vacía y quedó así!
¡Píenselo! Los discípulos estaban proclamando la
resurrección de un hombre condenado como un criminal. Y lo
proclamaban en un momento en que se cree que habría un
millón de personas en Jerusalén. Y al pasar los días, tenían
más y más valor, especialmente después del día de
Pentecostés. ¡Los eruditos bíblicos creen que por lo menos
125,000 judíos se convirtieron a Cristo en Jerusalén en el
primer año después de la resurrección! La evidencia, la
tumba vacía, estaba allí mismo.
Los discípulos sabían que todos los que estaban en Jerusalén
sabían de la crucifixión y sepultura de Jesús. Al declarar
públicamente que Él había conquistado la muerte y se había
levantado de la tumba, era como desafiar a cualquier, amigo
o enemigo, a caminar hasta la tumba y ver por sí mismo.
Nadie negaba que el cuerpo había estado en la tumba. Nadie
negaba que Jesús había muerto y había sido sepultado. ¡Los
enemigos de Jesús no tenían nada que responder! ¡Jesús había
muerto! ¡Jesús fue sepultado! ¡La tumba estaba vacía! Todos
aceptaron el hecho. No había nada que decir. Era un hecho
establecido. Miles de personas pudieron verificarlo en ese
entonces. Millones han confiado en el Cristo resucitado
desde entonces. La tumba estaba vacía.
Las varias apariciones de Jesús a sus discípulos, a las
mujeres, a más de 500 personas a la vez, estableció la
evidencia.
Más de 500 personas observaron la ascensión de Jesucristo en
las nubes (compare Lucas 24.33 con Lucas 24.50,51, 1
Corintios 15.6 y Hechos 1.9). Muchos de los discípulos,
mucho de los 500 presentes estaban todavía con vida cuando
se escribieron estas porciones de la Escritura. Nadie las
contradijo porque verdaderamente ocurrió la ascensión
visible de nuestro Señor. Ellos sabían. Ellos estaban allí.
El gran evento anunciado y predicho en el Antiguo Testamento
centenares de años antes, ya era historia. Se cumplieron las
profecías en cuanto a Su sufrimiento. Y también se
cumplieron las profecías referente a Su resurrección. Parece
que ni los escritores sabían comprender estos dos eventos,
pero los apuntaron fielmente como Dios quiso. Entre otras
cosas, se predijo en Isaías 53 que Jesús moriría para
nosotros en medio de sufrimiento intenso, pero en otras
escrituras se declaraba plenamente que reinaría para siempre.
Imposible que cumpliera el uno sin el otro. En Levítico
14.1-7, Dios mandó sacrificar un ave, como símbolo de la
muerte de Cristo en la cruz, y la sangre de ese ave debe ser
rociada sobre una ave viva que sería puesto en libertad. Es
un cuadro de la muerte y resurrección de nuestro Señor.
Jesús se levantó de los muertos al tercer día.
Otro testimonio tremendo a la resurrección de Jesucristo se
encuentra en Levítico 23.9-11 como se explica en 1 Corintios
15.20. En Levítico Dios instruye a los hijos de Israel a
recordar que cuando empiecen a recoger la cosecha, deben
traer las primicias de la cosecha al sacerdote. El sacerdote
debe mecer la ofrenda delante de Dios "en el día
siguiente del día del reposo." (Levítico 23.11), para
ser aceptado como una ofrenda para ellos. 1 Corintios 15.20
nos informa que la primicia es Cristo. Los judíos por
mandato de Dios, descansaron el sábado. "El día siguiente
del día del reposo" es "el primer día de la semana" o
sea el domingo. Así predijo Dios que el primer día de la
semana llegaría a tener importancia por la resurrección de
nuestro Señor. Dios había dado instrucciones específicas a
los judíos acerca de la observancia del sábado. Era parte
del pacto con Dios, de todo el reglamento de la adoración de
la nación, incluyendo dejar a la tierra descansar un año de
cada siete. También incluía el año del jubileo, medido por
siete veces siete o sea cuarenta y nueve años sabáticos. Se
perdonaba las deudas, las casas y posesiones fueron
devueltas a sus dueños anteriores, y los sirvientes
consiguieron su libertad en el glorioso año de jubileo. Si
cambiara cualquier parte del programa, cambiaría todo. El
sábado fue instituido para los judíos. Deberían apedrear a
quien profanaba el sábado. El hecho que los judíos
convertidos arriesgaron sus vidas exponiéndose a la ira de
los sacerdotes para adorar el domingo en vez de guardar el
sábado nos hace comprender que los primeros cristianos
estaban completamente convencidos que el Señor resucitó el
primer día de la semana.
Celebramos ciertos días porque tienen importancia histórica.
Celebramos el 4 de julio para conmemorar la firma de la
Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Ese día
se celebra un hecho histórico. Así es también con otros días
especiales. Josh McDowell señala acertadamente que "¡el
domingo es el único día que conmemora un hecho histórico 52
veces al año!" Ese hecho es la resurrección de Jesucristo..
Como hemos dicho, uno de los testimonios poderosos al hecho
de la resurrección de Cristo es que miles de judíos,
arriesgando todo lo que poseían, empezaron a adorar a Dios
en un día distinto, el primer día de la semana. Los primeros
convertidos eran judíos. Imagine el valor y la convicción
que eran necesarios para que den el paso trascendental de
cambiar el día. Lo hicieron a pesar de siglos de guardar el
sábado, a pesar de sus familias y seres queridos, a pesar de
todo lo que pudieran perder. Solo la resurrección de
Jesucristo puede explicar este cambio.
Todo esto nos trae al hecho indisputable que los discípulos
fueron transformados de personas temerosas en personas
valientes por la resurrección de Jesucristo. ¿Aceptarían
sufrir la pérdida de hogares, familias y carreras por una
mentira? ¿Por qué sufrir soledad, hambre, frío, tortura y
muerte por una mentira? ¿Por qué pudieron regocijarse en la
pérdida de sus bienes y aún enfrentarse tranquilamente a la
muerte? Perderían todo y no ganarían nada a menos que la
resurrección de Cristo era un hecho. Casi todos los
discípulos de Cristo murieron como mártires. Sabían la
verdad de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo.
Desde entonces se estima que unos 66 millones de cristianos
han sido mártires por Cristo.
El hecho es que los discípulos vieron al Cristo resucitado,
y salieron para contar las buenas noticias. Fueron librados
de las dudas y el temor de la muerte y regocijaron en sufrir
vergüenza y aun la muerte para Jesucristo. Nada fuera de la
resurrección corporal de Jesucristo puede explicar el cambio
repentino y dramático en la vida de los discípulos. Jesús
venció la muerte. Ellos lo vieron. ¡Al fin comprendieron que
todo lo que dijo fue cierto!
El milagro de vidas cambiadas
¡Nada puede cambiar vidas como lo hace el Señor Jesús! "De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las
cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2
Corintios 5.17).
Saulo, el fanático religioso y asesino, llegó a ser Pablo,
el misionero poderoso de Jesucristo como el resultado de un
encuentro en el camino a Damasco con el Cristo resucitado.
Este mismo cambio de vida ha acontecido en la vida de
millones que han puesto su confianza en Él desde entonces.
Nunca he conocido una prostituta, un alcohólico, o un adicto
a las drogas que me ha dicho, "Conocí a Jorge Washington, o
Abraham Lincoln, el otro día, y él cambió mi vida." Pero he
conocido a muchas personas así que han dicho, "Me encontré a
Jesucristo el otro día, y Él cambió mi vida." ¿Por qué? ¡Porque
Él vive!
Una noche en Anchorage, aconsejaba a Ed Perry. Ed tomaba
bastante licor. Era un hombre tosco, impío. Era un jugador
de fútbol que decía ser agnóstico. Se había amargado por una
situación trágica en su familia. Cuando al fin tuve la
oportunidad de conversar a solas con él, Ed resistía al
evangelio firmemente.
Para sorpresa de él y la mía, de un momento a otro dejé de
discutir con él y le dije, "Ed Perry, dentro de cinco
minutos usted se va a convertir." Fui al lado de él, abrí la
Biblia, y mostré a Ed cómo llegar a ser un cristiano. Ed se
convirtió, se fue toda su amargura, y todo el patrón de su
vida se cambió radicalmente. Si le parece increíble esta
historia, pregunta al Pastor Ed Perry, en Everett,
Washington. Ed podría agregar muchas otras cosas a esta
historia. Él estaba enfermo de pecado y vergüenza hasta que
Jesús lo libró. ¿Quién fuera de Cristo puede cambiar un
hombre así?
Considere otro milagro: Josh McDowell era un hombre joven
muy inteligente. Sin embargo, había tenido una niñez muy
triste y estaba muy infeliz. Su padre era el borrachín del
pueblo. Sus amigos se rieron de lo que hacía su padre cuando
se emborrachaba. Cuando sus amigos llegaron a la casa, Josh
llevaba su padre al establo donde le amarraba. Escondía el
carro de su padre para poder decir a sus amigos que su padre
no estaba en casa. Mientras que se divertía con ellos
abiertamente, estaba atormentado en su ser interior. En un
pueblo pequeño, una de las situaciones peores que puede
ocurrir a un joven es que su padre sea el borrachín
hazmerreír del pueblo.
Josh era una persona colérica, pero, peor aun, odiaba a su
padre. En una ocasión había visto a su madre yacer entre
estiércol detrás de las vacas en el establo. El padre de
Josh le había golpeado tanto que ni pudo parar. Se puede
imaginar la ira y el odio que llenaba el corazón de Josh.
Los años pasaban lentamente. Al fin Josh fue a la
universidad y allí conoció a algunos verdaderos cristianos.
Vio en ellos lo que su corazón hambriento anhelaba, sin
embargo su intelecto no estaba listo a aceptarlo. Así que
Josh propuso refutar intelectualmente al cristianismo y la
resurrección de Jesucristo. Él investigó exhaustivamente la
evidencia. La batalla para su mente y corazón fue tremenda.
Finalmente, convencido pero reacio, Josh hizo lo que él creó
que era lo único que pudo hacer honradamente. Solo en su
cuarto, invitó a Jesucristo a entrar en su corazón y en su
vida el 19 de diciembre de l959 a las 8.30 p.m. Era una
conversión tranquila sin emociones, basada en evidencia y en
la realidad del Cristo resucitado. Pero lo que empezó como
una conversión sin mayor demostración, más tarde llegó a ser
una transformación explosiva. Josh cuenta del debate con el
jefe del departamento de historia de una universidad del
medio oeste cuando el profesor le desafió a nombrar algunos
cambios concretos que Cristo había hecho en su vida.
Cuarenta y cinco minutos más tarde el profesor le dijo, "Basta".
Algunos de los cambios que Jesucristo ha hecho en la vida de
Josh McDowell incluyen que ha dejado de ser colérico, tiene
una paz mental profunda y su inseguridad ha sido reemplazada
por seguridad. También Dios ha dado a Josh la pasión de
alcanzar a otros para Cristo.
Josh experimentó otro cambio asombroso después de aceptar a
Cristo. En forma lenta pero segura Dios empezó a reemplazar
el odio que ardía en su corazón hacia su padre. Unos cinco
meses después de recibir a Cristo, el amor de Cristo le
subyugó a tal punto que miró a su padre a los ojos y le dijo,
"¡Papá, te amo!"
Más tarde cuando Josh estaba en su cuarto, su padre entró y
preguntó cómo era posible amar a un padre como él. Josh
admitió que hasta hace unos seis meses le había odiado.
Luego le contó como Jesucristo había entrado en su vida. Le
contó que Jesús había convertido su odio en amor, y que
ahora de verdad amaba a su padre. Cuarenta y cinco minutos
más tarde, Josh experimentó una de las mayores emociones de
su vida. Su padre, quien sabía todo lo de Josh y de su odio,
dijo sencillamente, "Hijo, si Dios puede hacer en mi vida lo
que he visto que ha hecho en la tuya, entonces quiero darle
la oportunidad." Allí mismo ocurrió un milagro. El padre
alcohólico de Josh oró con él, y confió en Cristo como su
Señor y Salvador. La vida del padre de Josh se cambió de la
noche a la mañana. Ya no era alcohólico. Era verdaderamente
una nueva criatura en Cristo.
Desde entonces Josh McDowell ha llegado a ser
internacionalmente famoso. Algunos de sus libros tales como
"Evidencia que demanda un veredicto" y "Más evidencia
que demanda un veredicto" son clásicos y contienen abundante
evidencia histórica de la fe cristiana y las Escrituras.
Josh ha dado conferencias en más que seiscientos
universidades. Ha entrado en debate con escépticos, ateos y
líderes religiosos incrédulos en todo el mundo.
Herbert VanderLugt comparte otra historia emocionante de la
transformación que Cristo puede hacer en la vida de una
persona: "No tuve idea de lo que quiso decir mi nieto cuando
me dijo que quiso un Transformador. Entonces me explicó que
era un juguete que puede cambiarse de robot, a tanque, a
camión, y otra vez a robot. Al ver uno, pude comprender como
consiguió su nombre. Pero también me hizo pensar acerca de
la verdadera transformación de la vida – la que produce
Jesucristo en la vida de todos los que confían en Él. Oscar
Cervantes es un ejemplo dramático del poder de Cristo de
transformar vidas. Desde niño, Oscar empezó a meterse en
problemas. Al crecer, fue encarcelado 17 veces por crímenes
brutales. Los siquiatras de la prisión dijeron que no había
manera de ayudarlo. ¡Pero se equivocaron! Una vez cuando
salió de la prisión, Oscar conoció a un hombre mayor que le
contó acerca de Jesús. Oscar puso su confianza en el Señor y
fue transformado en un hombre amoroso y bondadoso. Poco
tiempo después empezó a ir a la prisión para ministrar a los
presos. El capellán H.C.Warwick lo describe así: "El tercer
sábado de cada mes es ‘La Noche de Oscar’ en la prisión
Soledad. Los internados vienen a escuchar a Oscar. Cantan
cantos evangélicos fervorosamente y prestan atención por más
de dos horas. Pasan libremente al altar de la capilla. Lo
que los profesionales no pudieron hacer por Oscar en años de
consejería, Cristo hizo en el momento de su conversión." En
Marcos 5 leemos que Jesucristo convirtió un endemoniado
violento en un hombre dócil normal. Ese mismo poder que
cambió al endemoniado y a Oscar es disponible para todos los
que confían en Jesús. Él es el Maestro Transformador. ¿Le ha
cambiado a usted?
Como Josh McDowell ha señalado en su libro "More Than a
Carpenter" (Más que carpintero), Jesucristo tiene que
haber sido o un mentiroso, un lunático, o el Señor Dios. Es
imposible que Jesucristo fuera un mentiroso. Él era la
esencia de honradez y demandó que todos deben ser honrados
cueste lo que cueste. Todo lo que dijo fue verdad. Él
entregó Su vida por lo que Él había dicho que era la verdad.
No era lunático. Era la esencia de cordura, de mente
tranquila bajo presión intensa, acusaciones falsas,
persecución y muerte. Su carácter intachable y su
comportamiento sereno demuestran que no tenía nada de locura.
Sencillamente, ¡Jesucristo era y es el Señor Dios! Muchos
millones de personas han testificado que Cristo ha cambiado
sus vidas, respondido a sus necesidades más profundas,
satisfecho sus anhelos y otorgado su paz. Entre estos
individuos transformados se encuentra Chuck Colson (consejero
especial de la Casa Blanca); los científicos Dr. Henry
Morris y Dr. Duane Gish; los jugadores de fútbol profesional
Steve Largent y Roosevelt Grier; el anterior entrenador de
los Dallas Cowboy Tom Landry; la patinadora sobre hielo
Janet Lynn; el jugador de básquetbol profesional ‘Dr. J.’
Julius Erving; el erudito Josh McDowell; unos sesenta y seis
millones de mártires que han sido torturados y matados por
su fe en Jesús y millones de personas del pueblo común. De
ellos y otros sube la alabanza, "Jesús murió por mí, y le
amo. ¡Él está vivo! ¡Él me ama, me ha salvado, mora en mí, y
ha cambiado mi vida!"
D.L.Moody era un evangelista eficaz para el Señor Jesucristo.
Dios lo usó para impactar dos continentes para Cristo. Una
vez le preguntaron si tuviera "gracia para morir." Moody
respondió que no. Lo que tenía era gracia para vivir. Pero
agregó que cuando llegara su hora para morir, tendría gracia
para morir. Y lo tuvo.
Años más tarde, cuando la muerte se le acercaba Moody dijo
en tono triunfante, "El Cielo se está abriendo... la Tierra
está alejando... Jesús viene."
Estimado amigo, ¿de qué manera desearía morir? Con
Jesucristo, la vida puede ser hermosa y la muerte le
introducirá en un mundo nuevo y glorioso. ¿Qué tiene la
muerte para usted?
Hemos apelado tanto a su corazón como a su mente. No podemos
hacer más. No es posible expresar la gloria y la maravilla
de Jesucristo, pero si el Espíritu Santo de Dios toma este
pobre esfuerzo y revela la realidad de Cristo a usted de
manera que usted lo desea, estaremos extremadamente felices.
Sólo el Espíritu de Dios puede revelar Cristo a usted, y no
lo hará hasta que usted tenga la voluntad de verlo. Pablo
avisa, "He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora
el día de salvación." (2 Corintios 6.2)
Tal vez, mientras leía, usted se sentía un poco incómodo.
Puede haber sentido ‘presionado’. Pero si hay incendio en tu
casa, ¿no vas a utilizar cierta "presión" para despertar a
su familia y sacarles de la casa? La seriedad de la
situación demanda cierta urgencia, y mucho más urgente es el
mensaje de la cruz.
Cuando yo estaba en la Marina y aviones suicidios nos
estaban atacando cerca de Okinawa, noté que tuvimos una
reacción física cada vez que un zumbador anunciaba el estado
de alerta, de peligro, de estar listo para entrar en acción.
Después de oírlo en distintas ocasiones, nosotros los
marineros experimentamos tensión en lo profundo del estómago,
la boca seca y reacciones intensas al oírlo. Generalmente
esta reacción llegó al escuchar el zumbido mucho antes de
que los aviones estuvieran a la vista. Empezamos
verdaderamente a resentir el zumbador. Sin embargo, si
hubiéramos metido algodón en nuestros oídos, o dejado de
hacer caso del zumbador nos hubieran matado. Muchas veces
nuestra respuesta al zumbador nos puso en posición de
defender nuestro barco y nuestras vidas antes de que llegara
el enemigo. El zumbador era nuestro mejor amigo y nos alarmó
suficientemente para salvar nuestras vidas.
El evangelio alarma a una persona para sacarla de su estado
de apatía. Esa persona puede tapar los oídos, ignorar la
alarma de convicción y la intranquilidad fastidiosa o puede
responder pronta y honradamente aceptando al Cristo
resucitado, quien da seguridad contra todos los enemigos.
Algunas personas reciben un solo aviso y a veces es difícil
escucharlo en medio del clamor estridente del mundo. Por
favor, no deje de hacer caso al aviso.
¡Nadie pudo amarle – como Cristo! La religión no basta. He
guiado a maestro bíblicos, graduados de escuelas bíblicas y
aun a misioneros a Cristo o a la seguridad de su salvación.
Nada puede satisfacernos como conocer a Cristo personalmente.
Por ejemplo, es semejante al niñito de quien un ateo burlaba
por estar tan feliz porque su Papá alcohólico había aceptado
a Cristo. El ateo reprendía al niño por ser tan inocente
como para creer el mito de la Biblia y toda la creencia
anticuada acerca de ser ‘salvo’. Cerró su arenga exclamando,
"Chico, ¡estás soñando!" El niño respondió en forma adecuada,
"Señor, Papá se acostumbraba llegar a casa y golpearme y
patearme. Yo me escondía en terror cuando le oí entrar
haciendo eses. Él blasfemaba y golpeaba a mi querida Mamá y
frecuentemente tuvimos frío y hambre y nos faltaba ropa, y
Mamá lloraba bastante. Ahora Papá compra ropa bonita para
Mamá, y la besa y abraza. Me pone en su regazo, me cuenta
cuentos y me dice que me ama. Nuestro hogar es abrigado y
todos amamos a Jesús. Señor, si estoy soñando, por favor,
¡no me despiertes!"
Amigo, Jesús nos libra de enemigos más sutiles y mortíferos
que el alcohol, la duda, la inseguridad, la desesperación,
el terror, el temor, la angustia, la falta de propósito, la
incertidumbre. Él nos libra del pecado y el infierno. Por Él
usted puede conocer y experimentar la vida abundante.
Al escribir este libro tengo un deseo – ¡encaminarle hacia
Jesús ahora! Usted habrá sentido el palpitar del corazón de
Él, mi amigo, y desde la cruz sangrienta, la tumba vacía y
ahora en la puerta de su corazón Él le llama. La eternidad –
tan cerca de su corazón – tan largo, tan sin fin. "¡Déjame
entrar a su corazón y a su vida. Yo, Jesucristo, le amo!"
Por si acaso todavía no está claro exactamente como puede
salvarse, como aceptar a Jesús, como creer genuinamente en
Él, como saber con seguridad que tenga la salvación, por
favor siga leyendo acerca de la Salvación claramente
explicada en la Biblia.
Una vida solitaria
Hace casi dos mil años en un pueblo pequeño nació un Niño de
una madre campesina. Creció en otro pueblo donde trabajó
como carpintero hasta que tuvo treinta años. Después era
predicador errante por tres años.
Este Hombre nunca fue a la universidad ni al seminario.
Nunca escribió un libro. Nunca fue un empleado público.
Nunca se casó ni tuvo casa propia. Conoció la capital de su
país pero nunca llegó a más de trescientos kilómetros de su
lugar de nacimiento. Aunque nunca hizo ninguna de las cosas
que generalmente se asocian con la grandeza, multitudes de
personas le siguieron. Sus únicos credenciales eran su
propia persona.
A los pocos años de ser predicador errante, la marea de la
opinión pública se volteó. Sus seguidores salieron escapando.
Fue entregado a sus enemigos y su juicio no tenía base
legal. Fue sentenciado a morir en una cruz entre dos
ladrones. Mientras que moría, sus verdugos jugaban por la
única cosa que poseía en esta tierra – el manto sencillo que
había usado. Su cuerpo fue puesto en una tumba prestada
provista por un amigo compasivo.
Pero tres días después este Hombre se levantó de entre los
muertos – la prueba viva que Él era, tal como había lo
afirmado, el Salvador a quien Dios había enviado, el Hijo
encarnado de Dios.
Casi veinte siglos han pasado y hoy el Señor Jesucristo
resucitado es la figura central de la raza humana. En
nuestros calendarios, Su nacimiento divide la historia en
dos eras. Un día de cada semana es apartado en Su memoria. Y
los dos días más importantes del año recuerdan Su nacimiento
y Su resurrección. Sobre el campanario de muchas iglesias en
todo el mundo la cruz es el símbolo de victoria sobre el
pecado y la muerte.
La vida de este Hombre ha sido la base de más cantos, libros,
poemas y pinturas que ningún otro hombre o evento en la
historia. Miles de universidades, hospitales, orfanatorios y
otras instituciones han sido fundados para honrar a Éste que
dio Su vida por nosotros.
Todos los ejércitos que han marchado, todas las fuerzas
armadas que han navegado, todos los gobiernos que han
existido, todos los reyes que han reinado no han cambiado el
curso de la historia tanto como esta vida solitaria.
Por los siglos millones han encontrado una vida nueva de
perdón de los pecados y paz con Dios por fe en Jesucristo.
Hoy Él ofrece Su vida a todos los que creen. "Yo soy el
camino, y la verdad, y la vida"; dijo Jesús, "nadie viene al
Padre, sino por mí." "El que oye mi palabra, y cree al que
me envío, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas
ha pasado de muerte a vida." (Juan 14.6; 5.24).
¿Ha cambiado el Señor Jesucristo su vida? Pídele... Confíe
en Él... ¡Él lo hará!
Evaluando la Evidencia
Hemos explicado brevemente parte de la evidencia a favor de
la Biblia y de Jesucristo. ¿Podemos identificar a Jesucristo
más allá de toda duda como lo que Él proclamaba ser? Por
favor, considere la evidencia una vez más. Dios no va a
esforzar su voluntad para que crea. Usted tiene que tomar la
decisión final. Pero si no actúa usted en vista de esa
evidencia sufrirá el resultado de su indecisión por billones
de años en el infierno, y eso me entristecería mucho.
Cuando yo era marinero incrédulo, tuve varias ‘citas ciegas’.
(Una cita con una chica desconocida para divertirnos un rato).
Supongamos que para esta cita, acepto encontrarme con ella
en terminal del ómnibus Greyhound en la calle Liberty #464
esta noche a las 8.00. Ella me dice que tiene sólo una
pierna, que la pierna de la izquierda es de palo que ha
pintado de amarillo fluorescente con una luz roja
intermitente integrada para evitar que alguien choque con
ella. También tiene un parche de amarillo fluorescente sobre
su ojo derecho que perdió en el mismo accidente en que
perdió la pierna. Además, le hace falta el meñique de su
mano derecha. Usará una media rosada y un zapato blanco y
marrón en su pierna buena. Llevará puesto un sombrero verde,
un vestido color granate y una cartera color violeta. Dice
que tiene un metro cincuenta de estatura y pesa ochenta y
ocho kilos ¿Piensa usted que tendría yo dificultad para
reconocerla entre la gente en el terminal de Greyhound a las
8 de la noche?
Recuerdo, el tiempo del nacimiento de Jesucristo fue
predicho con siglos de anticipación (Daniel 9.24-26). Así
que no podemos hacer caso de los que dicen que se podría
ocurrir en cualquier momento algo que pareciera ser
cumplimiento de parte de alguna profecía. Sabemos cuando
debería nacer.
Sólo mencioné 13 o 14 señales de identificación en cuanto a
la chica de mi ‘cita ciega’. Sin embargo es obvio que es
prácticamente imposible que presentara otra chica con estas
señales en el terminal de Greyhound a las 8 de la noche.
Dios nos dio 333 señales de identificación para reconocer a
Jesús en Su nacimiento y en Su resurrección. Cada señal se
cumplió perfectamente en Jesús, para que no pudiera haber
duda en identificarlo cuando llegara, ni en verificar su
identidad ya que ha venido. Recuerde, ¡todo lo que dijo
Jesús ya se cumplió o se cumplirá! Él dijo que el Infierno
existe y existirá para siempre, lo mismo que el Cielo. De
aquí a un millón de años usted estará consciente en algún
lugar. ¿Estará en el Cielo o en el Infierno?
Toda profecía bíblica se cumple exacta y literalmente. Para
que se dé cuenta del impacto de esto, supongamos que alguien
predijera 100 cosas que ocurrirían a usted en el año que
viene. Muchas de estas predicciones son muy detalladas. La
primera predicción dice que se golpeará el dedo de su pie en
la pata de la mesa el primero de enero a las 12.35 de la
mañana, apenas empezando el nuevo año. Caerá sobre un vaso
que está en la mesa de la cocina, el cual se romperá y le
hará una herida en forma de ‘U’ en la barbilla. Esta herida
fea necesitará trece puntadas cosidas por un doctor recién
llegada a la ciudad de apellido McGuire porque su doctor no
estará disponible en ese momento. Al llegar el primero de
enero, todo esto ocurre exactamente, hasta el detalle más
mínimo.
Luego, a través del año, 99 de estas profecías se cumplen
literal, perfecta y verdaderamente en todos los detalles. ¡Noventa
y nueve de los cien! ¡Sólo falta una! La última profecía
dice que si usted va al centro a la esquina formada por las
calles Quinta y Unión a las 5 de la tarde, estará
involucrado en un choque tremendo de carros que le dejará
ciego, manco y severamente quemado. El dolor será agudísimo.
Estará hospitalizado por seis meses para luego morir.
¿Qué dice? ¿Pudiendo evitarlo, iría usted a esa esquina ese
día a las 5 de la tarde? ¿Se correría tal riesgo si las 99
profecías ya se habían cumplido?
Vamos a redondear las profecías bíblicas a cien, noventa y
nueve de las cuales ya se han cumplido. La profecía número
cien dice que si usted no decida aceptar a Jesucristo como
su Señor y Salvador personal, morirá sin esperanza y pasará
la eternidad en el Lago de Fuego que es el destino de los
perdidos según Apocalipsis 20. De aquí a un billón de años
su sufrimiento y desesperación y sentido de la pérdida del
amor de Dios apenas habrá empezado. Siendo que todas las
otras profecías bíblicas se han cumplido en sentido literal
y absoluto, ¿sería inteligente jugar su destino eterno
pensando que esta última profecía final no se cumplirá?
Estimado amigo, ¡es hermoso tener a Jesús y Su vida
abundante y Su paz aun ahora, en esta vida, tanta como tener
la seguridad de una morada eterna en el Cielo con Él! ¡Cuán
inexpresablemente dulce es tener los pecados perdonados, ser
salvo y saberlo, acostarse cada noche sabiendo que cuando
termine esta vida estará con Jesús en el Cielo para siempre!
¡Jesús le ama tanto! Lo probó en la cruz sangrienta al morir
en lugar suyo y mío. Lea el próximo capítulo cuidadosamente
para comprender cómo ser salvo para siempre y saberlo.
¡Hazlo ahora!
No hay nada en este mundo tan urgente, ni de tanta
importancia.
Lea el capítulo dos ahora, por favor.
Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4
Traducido por Grace de Polo
Para mandar email en español:
espanol@irr.org

